sábado, 21 de diciembre de 2013

El problema está en el desconocimiento. Tengo miedo de que todo se haya terminado, como siempre. Pavor de que lo que me haga feliz sea a la vez la causa del golpe más fuerte que reciba. Me siento frágil. Creo que ahora mismo hasta un sutil soplo de aire podría derribarme. Y me frustra. Recuerdo haberme prometido que jamás volvería a enamorarme. Aquella tarde, hundida entre cojines en mi habitación, con los ojos hinchados de tanto llorar, juré que no volvería a ocurrirme, y lo ha hecho, y lo hará.



viernes, 6 de septiembre de 2013

Diagnóstico

Es curioso cómo un mismo problema puede tener tantos puntos de vista. No me gusta llamarlo problema, personalmente esa palabra la tengo demasiado vista, me da miedo. Llamémoslo tema. 
Me acuerdo del día en el que exploté. Sentía que todo me pesaba demasiado, siempre triste, enfadada con el mundo y conmigo misma. Me estaba haciendo daño, en todos los sentidos en los en que alguien afirma lastimarse. Supongo que no me quería, no me quiero. Dicen que hay que aprender a convivir con uno mismo y eso es lo que intento hacer cada día, pero es difícil cuando te miras al espejo y sólo ves el reflejo de alguien que no cuadra bien con lo demás, como la parte desenfocada de una fotografía. Un poco de aquí, mucho de allá, todo sobra. 
Recuerdo cuando de pequeña solían comprarme aquellas muñecas de papel para recortar, con sus vestidos, zapatos y gorros de colores. En esa etapa de mi vida decidí que yo quería ser así de mayor. Piernecitas delgadas y largas, pelo ondulado y perfecto, cintura estrecha. Pero crecía y nunca me vi así, ni parecido. Yo era de esas que pasan desapercibidas en un grupo, de las que solo se comenta los kilos que podría adelgazar o cómo debería de llevar el pelo. Ahora sé que todo eso me marcó mucho, más de lo que debería. 
Ahora, tras una decena de médicos y psiquiatras me he encontrado con la primera frase con al menos un ápice de apoyo real: "tú no eres anoréxica, eres Lucía y padeces anorexia, junto a otro millón de características". Esto cambió mi perspectiva del tema. Quizás algún día pueda llegar a encontrarme siempre bien; quizás pueda volver a mirarme en los espejos, ahora todos tapados o desmontados en mi casa; quizás ya no tenga que encerrarme en una habitación después de comer para evitar que vaya al baño; quizás algún día miraré a los sacapuntas como un instrumento sólo y exclusivamente de dibujo. Quizás.

Empezar

Un día te levantas y decides que algo va a cambiar. Estás harta de la misma rutina de siempre. Observas tu vida externamente y piensas ¿qué estoy haciendo? Porque lo bueno tiene que andar por ahí, ¿no? Al fin y al cabo somos millones de personas en el mundo, tiene que existir de todo. Con este ideal me desperté hoy. Colegio nuevo, vida nueva (o eso dicen). 
Gracias a quien sea que controle esto a lo que llamamos mundo, todo está saliendo bien, tan sólo espero que de verdad estén cambiando las cosas.

viernes, 22 de marzo de 2013

Minirrelato- abismo

Quizá me había equivocado, sabía que me había equivocado, pero aún así continué sonriendo, dejando que mi miedo desapareciese a través de mi sonrisa. Aquel hombre mantenía su rostro firme. Sus labios formaban casi una línea recta perfecta y sus pupilas no paraban de empequeñecer cada vez más. Un sudor frío recorrió mi frente llegando hasta mis sienes, donde lentamente desapareció. Acto seguido, el hombre levantó su mano y la posó con sorprendente delicadeza sobre mi hombro. A pesar de mi chaqueta, el frío helador de sus dedos traspasó la tela. Mi terror aumentaba con el paso de los segundos y no supe cómo reaccionar. Entonces, sus tersos labios dejaron escapar un suspiro acompañado de dos palabras: "nunca más". Y tras este mandato permitió mi huida hacia el final del pasillo, donde el anhelado sol de verano me esperaba.

martes, 26 de febrero de 2013

Laberinto

La vida es como un laberinto sin salida. Pase lo que pase, escojas el camino que escojas siempre acabarás equivocándote y volviendo al principio. Cuando recorres un pasadizo nuevo lo atraviesas con miedo, atenta a todo lo que pueda pasar, y en el momento en el que te despistas algo se alza sobre ti y te engulle. A veces acaba contigo, otras te provoca tan solo un leve escozor, pero si es en el pecho tarda en calmarse hasta que con agua limpias la herida. Si te engulle tan sólo alguien más puede ayudarte a escapar de las fauces de la bestia. Yo la llamo miedo. El miedo es nuestro peor enemigo. ¿Acaso no es él el que nos frena en la vida? ¿No es él quien corta de raíz nuestros anhelos? Debemos evitarlo y la única manera, por desgracia, es cerrar los ojos y avanzar a tientas y pisando fuerte, disfrutar el camino ignorando los temores que puedan acecharnos. Sólo así llegaremos a nuestra meta.

viernes, 15 de febrero de 2013

Imaginaciones y destino.

En ocasiones nos gusta convencernos de que todo va bien aunque el mundo a nuestro alrededor se esté derrumbando. Preferimos cerrar los ojos y continuar ciegos dejando que otras personas o incluso nuestro propio instinto nos guíen. A mí me gusta imaginarme una vida alternativa formada por las decisiones que nunca tomé, los actos de valentía que perdieron con mis miedos. ¿Qué habría pasado si en vez de elegir a mis amigos de ahora hubiese escogido a otro grupo? ¿Qué si me hubiese declarado a él cuando estábamos sólos? Demasiadas preguntas sin resolver, y al final, nunca encuentran una respuesta. ¿Son nuestras acciones las que crean nuestro futuro o hay un destino preescrito que no podemos modificar? ¿Creer en el destino es creer en la suerte? Es verdad que en ocasiones nos surgen cosas que no sabemos explicar. Un conjunto de casualidades que hiladas forman un camino hacia un fin al que queremos llegar, o no. Puede que nuestro sino sea sufrir, o puede que sea maravilloso. Puede que podamos elegirlo, pero entonces, ¿es posible escoger nuestro destino?

FInd me on bloggers.com // encuéntrame en bloggers.com

(L)